Day 1 of 41

2013 - Better Together Through Prayer and The Word (Spanish)


Nehemías 1:1-4

1 Palabras de Nehemías hijo de Hacalías. Aconteció en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, capital del reino, 2 que vino Hanani, uno de mis hermanos, con algunos varones de Judá, y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado de la cautividad, y por Jerusalén. 3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego. 4 Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos.

DÍA 1 – ¡MALAS NOTICIAS! ¡POR AMOR DE DIOS!

En el pasaje bíblico de hoy, encontramos estas palabras: “al escuchar esto, me senté a llorar.” Como la caricatura de Peanuts diría: “Por amor de Dios, Charlie Brown!” ¡Qué manera de empezar nuestro estudio de 40 días!  

REFERENCIA BÍBLICA: Nehemías 1:1-4a

¿Por qué Nehemías se sentó a llorar? Él se puso a llorar porque el pueblo Israelita al regresar a Jerusalén del exilio en Babilonia encontró a la ciudad de Jerusalén en gran aflicción y problemas. La ciudad estaba en condiciones espantosas, llena de maldad, escarnio y desprecio. Las murallas se habían convertido en escombros y los portones principales de la ciudad en cenizas. La santa ciudad de Dios estaba en ruinas y no tenía cómo defenderse.
¿Dónde estaba Nehemías? En un palacio conocido como la ciudadela de Susa, el cual había sido fortificado. Era el palacio real del Rey Artajerjes. Si usted se encontraba en esta ciudadela durante el ataque de algún invasor o enemigo, usted estaría a salvo pues sería el último lugar que el enemigo trataría de invadir.   
Nehemías estaba seguro en ese lugar, pero los Israelitas no lo estaban en Jerusalén, la Ciudad Santa de Dios por lo que Nehemías “se sentó a llorar” cuando escuchó esas malas noticias. 

APLICACIÓN PARA TU VIDA: Era como si Nehemías estuviera adentro mirando hacia fuera. Nuestras iglesias y hogares son semejantes a la ciudadela de Susa, un lugar de seguridad. Miramos por las ventanas y puertas y vemos un mundo y las vidas de muchos en ruinas y escombros. ¿Cuál será nuestra respuesta? ¿Cuándo fue la última vez que usted se sentó a llorar por las vidas en ruinas de aquellos que le rodean? ¿Hemos derramado lágrimas por nuestros amigos que no son salvos? ¿Actuará usted como Nehemías o seguirá con su vida normal como si nada?